Recientemente he descubierto a este grandísimo grabador, Richard Müller, del que por desgracia es muy complicado encontrar imágenes e incluso información sobre su vida. Os traigo una pequeña muestra de su enorme trabajo:
Richard Müller (1874-1954) nació en la ciudad bohemia de Tschirnitz (República Checa) como el hijo de un tejedor. Su talento artístico se hizo evidente desde el principio. En 1888, a la edad de sólo 14 años, fue animado por un pintor de porcelana para entrar en la famosa Escuela de la Real Fábrica de Porcelanas de Sajonia en Meissen, donde fue aceptado inmediatamente. En 1890, Müller fue por su cuenta y sin ningún apoyo financiero a Dresde. Allí aunque no había llegado aún a la edad mínima de entrada, fue aceptado en la Academia de Arte como uno de los estudiantes más jóvenes. En 1895 conoció al artista gráfico y escultor Max Klinger, quien lo inspiró para comenzar con el grabado.
En el año 1900, ahora en Dresde fue nombrado profesor en la Academia y tuvo alumnos de la talla de George Grosz y Otto Dix. En 1933, poco después de que Hitler había tomado el poder, se convirtió en presidente de la Academia de Dresde y, en esa calidad, confirmó el despido de su ex alumno de Otto Dix de su cátedra. Pero también Müller perdió su cátedra dos años más tarde a causa de “las tendencias subversivas en su arte”. Sin embargo, Müller se mantuvo en alta estima como pintor bajo el régimen nazi. Expuso varias veces en la Gran Exposición de Arte Alemán en Munich. En la fase final de la Segunda Guerra Mundial, fue incluido en la Lista Gottbegnadeten de los artistas más importantes, salvándolo de cualquier participación en la guerra, incluso en el frente interno. Müller falleció en 1954 a la edad de 80 en Dresde.
