Las recientes concentraciones del 15M, con la posterior acampada multitudinaria en la puerta del Sol, la llamada “Spanish revolution” ha cogido al mundo por sorpresa y con la sensación complementaria de que era algo que tarde o temprano tenía que ocurrir. La juventud española, tildada durante años de vaga, conformista, caprichosa y consumista (la generación ni-ni), no solo ha demostrado ser responsable y comprometida, así como estar sobradamente formada y preparada para el cambio, sino que además lo ha hecho dando todo un ejemplo de conducta moral de civismo, pacifismo y respeto. Pero este no es el sitio adecuado para el análisis sociológico o politico que este movimiento (al cual reconozco orgullosamente apoyar casi diariamente en la plaza de Sol) merece, sino que lo que me interesa resaltar aquí es la imaginería que se crea a partir de la idea misma de la cualquier revolución.
Si la revolución rusa y la guerra civil española fueron momentos de magnificas experimentaciones gráficas en el nuevo campo de la propaganda política, sin duda la segunda guerra mundial supuso la definitiva normalización de las estéticas revolucionarias y de la utilización ideológica del cartel gráfico como “arma” política. A partir de entonces, en cualquier movimiento social o político que haya tenido lugar, el cartel ha sido siempre un elemento fundamental de comunicación y concienciación. La puerta del Sol se ha convertido estos días en un enorme collage de banderolas, pancartas, carteles, pegatinas,… imágenes en general que en con frecuencia mantienen una estética similar a los “affiches” del Mayo Francés, o Mayo del 68, llegando incluso a reutilizar alguno de sus históricos eslóganes. Es cierto que la Spanish Revolution y el Mayo del 68 tienen muchas diferencias, pero también muchas similitudes. En España, los jóvenes y trabajadores de los 60´s no tuvieron su “revolución” con la misma intensidad que en el país vecino. No por falta de ganas, sino porque la represión del régimen autoritario de Franco no lo permitió. En ese sentido y en muchos otros, creo que no es tan descabellada la relación entre ambos movimientos iniciados en Mayo con cuarenta años de diferencia, ya que bajo los dos subyacen ideales comunes de igualdad y bienestar social. Es por eso que hoy quiero rendir homenaje a los carteles que inundaron las calles de París de ilusión y compromiso, un Mayo de un lejano ya 1968. La lutte continue
